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PARA LA REVISTA TIME BALI ES EL INFIERNO – AQUÍ NUESTRA TOMA

miércoles, abril 11, 2012 1 Comments 6 Likes
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PARA LA REVISTA TIME BALI ES EL INFIERNO – AQUÍ NUESTRA TOMA

Hace un año, en abril del 2011, la revista Time publicó un artículo sobre Bali titulado “Vacaciones en el Infierno: Bali y sus tribulaciones”. Desde entonces, muchas otras publicaciones se han hecho eco de esta –independientemente de si precisa o no (y eso es debatible)-  parcial y fuertemente sesgada pieza periodística. El autor defenderá, con todo derecho, tal parcialidad argumentando que el artículo no pretende pintar una imagen completa de Bali, sino más bien, como bien nos advierte en el título, solo sus actuales tribulaciones. Aquí nuestra toma.


Como periodista de tan altamente reputada revista supuestamente dirigida al lector altamente crítico, no pretenderá que este lector inteligente y de mundo se tome esta pieza como la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. El asumido intelecto del lector es su salvoconducto. Nosotros creemos, humildemente, que sobreestima al lector de la revista Time. O quizás su sobreestima no sea más que una solapada subestima, porque al exponer su apología omitiría, disimuladamente, la frase con la que abre el título. Nosotros, por el contrario, abiertamente subestimamos al lector de la revista Time. No la vamos a dejar pasar. No la vamos a dejar pasar porque esa frase –¡declaración nada menos!– es tan poderosa en su significación y evocación y tiene tanto poder en su posición como único y real título de un artículo en tan reputada revista, que es de hecho, la sola y única frase que quema las retinas incrustándose en la conciencia de aquellos miles de lectores del todo el mundo que ojearán sin de verdad leer el artículo: “Vacaciones en el Infierno”.  Atraídos por ella, los lectores de verdad que nunca hayan estado en Bali, no harán más que asentir: Bali son unas vacaciones en el Infierno. Lo dice la revista Time.

Esto es lo que decimos nosotros:

Sospechamos que la ocurrencia de la palabra “Infierno” regocijó al autor en su calidad de genial eslogan que hace que, de una, el lector  inconscientemente la conecte con su antónimo: Paraíso. El paraíso que Bali fue imaginado por décadas en las mentes de miles. El paraíso que el autor quiere dejar claro Bali ya no es. De hecho, hasta hace referencia a otro (a todas luces, más feliz) eslogan usado por varios editores en otras publicaciones: “Paraíso perdido”. El autor, sin embargo, decididamente lo lleva un paso más allá. Ya no es el Paraíso Perdido. Es el Infierno.

Y aquí es donde comienza a engañar a algunos muchos y a enojar a otros muchos. Paraíso, en este contexto, se refiere a un lugar que es extremadamente bello y que parece perfecto. Un lugar idílico. Ese paraíso tropical que los expertos de la industria del turismo supieron y saben tan bien mercadear. Si la imagen que hemos visto retratada en tantos pósteres, postales y revistas de surf que de inmediato aparece en nuestras mentes cuando pensamos en el Paraíso Tropical es una de naturaleza pura, de playas abiertas y desiertas vistiendo no más que un par de surf shorts (o un bikini) y un sombrero para protegernos del energizante sol con solo nuestras huellas como rastro en la arena blanca detrás y horas mirando al océano hasta que la mente se nos vuelve azul, o el swell arriba martillando la costa con tubos perfectamente alineados, entonces, la evocación opuesta sería  –aún en un marco tropical- playas atestadas, edificios de concreto por doquier, calles asfaltadas, atascos de tráfico, y unas olitas de mierda o no tan mierda repletas de escuelitas y guías de surf, celando demasiado a sus clientes japoneses o noruegos.  Y aquí es donde el autor continúa engañando al lector. Esa evocación no es Bali. Esa evocación se vuelve realidad como solo una cara de una parte de Bali. Aún más, y aquí es cuando el autor engaña groseramente al lector, favoreciendo un dramático eslogan que hará eco a través del mundo y le hará ganarse su salario: ese no es el significado de la palabra Infierno. El Infierno, según reputados diccionarios online y en su contexto no religioso, “es un lugar de sufrimiento, tormento, o perversidad; una situación extremadamente desagradable y de las que con frecuencia no se puede escapar”. Y eso, créanmelo, no es Bali. Ni tampoco una o cualquiera de las caras de una o cualquier parte de Bali.

Para hacerle justicia a la revista Time y al autor, el artículo presenta, de una manera concisa y profesionalmente escrita, un gran aspecto del actual rápido desarrollo de Bali de unas tranquilas villas a un destino turístico de clase mundial con una amplia y extensa variedad de hoteles, opciones gastronómicas, discotecas, tiendas para ir de compras y otros entretenimientos. Nos presenta sus tantos y difíciles obstáculos a saltear. Nos los presenta, sin embargo, como insuperables y  no como una oportunidad para que la gente se junte y haga su pequeña o gran parte en encararlos, analizarlos y abordarlos.

Para hacerle justicia a Bali, el autor deja de lado una gran parte del contexto, omitiendo el pasado, el futuro y hasta distorsionando el presente. Porque ésa no es la realidad de Bali. Es la realidad de menos del diez por ciento del territorio de Bali. Sin lugar a dudas, es la cara más visitada de Bali –de ahí su desarrollo, obvio–, pero de ninguna manera la única cara de Bali. No cuesta más que apenas un poquito de voluntad el salir a ver y descubrir el Paraíso que –según el autor– Bali ya no es. Agarrá la moto y salí a dar una vuelta. Agarrá la moto y perdete por la isla. Andá a la costa este. Andá a la costa oeste. Andá a las montañas. Andá a las campos de arroz del interior. Traete una sonrisa y la tabla también. Te vas a quedar de cara con lo que podés y vas a encontrar.

La revista Time al referirse a las actuales tribulaciones de Bali, también olvida mencionar las muchas iniciativas que están siendo llevadas a cabo por varias organizaciones públicas y privadas que manan de y engloban no solo a balineses sino que también a otros Indoneses y a otras gentes de todas partes del mundo para redirigir el crecimiento y desarrollo en Bali. Claro, muchos y diversos intereses están en juego. No es fácil y no será fácil. Para muchos es importante, para muchos para nada. Sin embargo, ambientalistas, planificadores urbanos, concienzudos oficiales gubernamentales, hombres de negocios, promotores inmobiliarios y los Juanes y el Wayanes del barrio están conscientes del presente y están intentando prever y trabajar por una isla con un futuro sostenible. De hecho, importantes desarrollos urbanos y de vialidad han sido o están siendo llevados a cabo o han sido recientemente inaugurados, entre los que se destacan la expansión del aeropuerto de Ngurah Rai, el muro de Kuta Beach, el puente  que conectará Nusa Dua con el sur de Denpasar, y el viaducto Dewa Ruci. Todos proyectos que, por supuesto, tendrán sus partidarios así como sus detractores. Los deseados resultados de facilitamiento y descongestionamiento del flujo de tráfico y el esfuerzo para mantener el Sur de Bali bello son, con todo, innegables.

El rápido y desmesurado desarrollo ha, sin lugar a dudas, tomado al Sur de Bali por sorpresa. Pero el shock se está siendo sacudido y Bali parece estar recuperando pie. Con su rico pasado y tradiciones en el corazón, con su presente de destino turístico y de surf de nivel mundial en mente, con todas sus más que reales y actuales tribulaciones (gracias Time), y con su futuro en mira como una urbanamente mejor organizada y hospitalaria isla que es, Bali podrá seguir paso adelante. A paso de Bali, claro está. De última, esto es Bali. Y ciertamente es no lo que era no hace tanto cuando surfers pioneros viajaron a la isla en los setentas. Muchos de esos surfers se han quedado y aun viven aquí. Muchos se han aventurado por las otras islas y regresado para instalarse. Muchos todavía regresan regularmente. No creo que ninguno de ellos crea que Bali es un Infierno. Que me lleve el diablo si lo hacen.

(Ver el artículo de Time Magazine aquí: Holidays in Hell: Bali’s ongoing woes)

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